miércoles, 30 de julio de 2014

Finalizamos el mes de julio y la temporada, con un artículo no exento de curiosidad por su temática: La cartografía, que en un principio, poco tiene que ver con el arte, y en el siglo XXI, puede afirmarse con rotundidad que esto es absolutamente cierto. Pero entre los siglos XV al XIX, los mapas servían de guía y de conocimiento de los territorios, y también como un elemento más de la expresión artística, gracias a los llamados "cartouches".

El Museo de Mataró ofreció durante la primavera pasada, una interesante muestra de cartografía. Un total de 40 mapas procedentes de una colección particular, que abarcaban los siglos XVI al XVIII.

¡¡¡Esperando que sea de su interés, la dirección de la revista Gal-Art, desea a sus lectores y amigos un buen estío y unas agradables vacaciones!!!


LA CARTOGRAFIA A TRAVÉS DEL ARTE



En conmemoración del tricentenario de la Guerra de Sucesión de 1714 –El Museu de Mataró – Can Serra, presentó la muestra CARTOGRAFÍA i GUERRA A LA CATALUNYA MODERNA (Cartografía y Guerra en la Catalunya Moderna), en la que se exhiben aproximadamente un total de 40 mapas de entre los siglos XVI al XVIII de la geografía catalana, pertenecientes a la colección de Jaume Mayol i Roca (1914-2008), quien durante años reunió una inmensa y valiosa recopilación de cartografía antigua. 

                                                                            
La historia de la cartografía es un reflejo de la actividad cultural de una sociedad.  Los

documentos cartográficos representan el mundo en cada época histórica.


Si hay algo que resalta en la cartografía antigua, es el poder de la imaginación. En esta época encontramos distintas escuelas: la portuguesa, la italiana, la francesa etc. destacando la escuela holandesa, que se caracteriza por su cartografía armónica, ordenada con una representación muy clara y muy buena, a la que se ha denominado también “la cartografía de los sabios”, que empezó  a realizar atlas, y donde los mapas aparecen orientados con el norte hacia arriba.

A medida que se catalogaban los mapas, se fue forjando el arte y la ciencia de la cartografía que incluyó a los más originales artistas de todos los tiempos. Dándose cuenta cómo se trazaban los límites, pero también la información que residía en cada mapa, apareció el Cartouche, es decir, las imágenes que se insertaban en los mapas, y eran centro de interés según pasaron las épocas. En el Rococó, tuvieron más importancia, ya que no se puede hacer historia sin geografía y viceversa. Pero a medida que pasó el tiempo la simplicidad y la información, le ganó la batalla a la descripción, desapareciendo por completo en el siglo XIX.
                               

Los Cartouche (las miniaturas o iluminaciones) que pueden observarse en esta muestra,  amplían propiamente la información geográfica, utilizando temas de la mitología griega y romana, así como presentaciones de carácter heráldico, lo que daba a entender la importancia del dominio territorial, en una época de lucha entre imperios. No obstante, también pueden observarse en esta exposición, algunos ejemplos de con personajes históricos, en especial el rey Felipe V.
Como ejemplos, pueden citarse la iluminación del mapa de Johann Baptise Homann, plena de movimiento y la fuerza de donde puede verse como el archiduque Carlos de Austria recibe el cetro de la monarquía hispánica de Cibeles, diosa de la fertilidad y de la tierra, contemplado tal hecho por figuras alegóricas a la Justicia y a la Victoria, desarrollándose ante ellos una escena de combate de carácter mitológico. 




Jan Baptist Vrients recibió el encargo en 1602 por parte de la entonces por la Diputació del General, del que puede considerarse el primer mapa del Principado de Catalunya. En el Cartouche puede verse a dos ninfas, simbolizando la naturaleza propia del país, situadas al lado del escudo catalán,  que sujetan las riendas del mismo gracias a la unión establecida a través de la Diputación de Barcelona.                                                                                          
  



Otro de las más bellos cartouches lo ofrece el mapa de Nicolas Visscher realizado aproximadamente en 1677, donde se entremezclan la mitología greco-romana y el cristianismo.  Neptuno rodeado de tritones, rinde homenaje al principado catalán por el que suenan alegóricas trompetas celestiales, mientras dos amorcillos sujetan el escudo del entonces condado de Barcelona.







La combinación de elementos antes expresada, también puede apreciarse en todo su esplendor en el mapa de Jean Baptiste Nolin, editado en 1703, donde de inferior a superior, pueden verse dos tritones soplando unas singulares caracolas en forma de trompeta, mientras que a escala superior puede verse dos ángeles vestidos con túnicas que simbolizan el poder territorial, culminando la miniatura en un armorial con diversas banderas. 


Como puede observarse por las distintas piezas comentadas, la exposición en referencia a los cartouches, es absolutamente exquisita, plagada de detalles, donde el color resalta la fuerza y el poder territorial. No obstante, el dibujo por sí mismo, y en blanco y negro, también destaca en todo su esplendor, especialmente el mapa de la Parte Oriental de la Espagna de Vincezo Maria Coronelli, fechado en 1691, donde en el margen inferior derecho puede observarse a una arpía de sable, en un llamado campo de oro, y con todos los escudos de los reinos y condados que por aquellas fechas constituían el área mediterránea de la península ibérica. 





A cualquier visitante de exposiciones de arte, llamaría poco la atención una muestra sobre cartografía del siglo XVIII, ya que los mapas pertenecen más a la ciencia de la geografía que propiamente al arte. Sin embargo, la selección de hermosas miniaturas que presentamos en este artículo, muestra como los mapas de antaño, suelen estar primorosamente impresos, lo que les sitúa también en la historia del arte.

Marta Teixidó

lunes, 14 de julio de 2014

Para esta segunda quincena de Julio, que mejor que centrarnos el el Renacimiento alemán, y una de sus máximas figuras: Alberto Durero. 
El Museo de la Pasión de Valladolid expuso algunos 
de sus dibujos recientemente en una exposición, que nuestra revista recogió en el número de Marzo-Abril.Espero que lo admiréis, tanto como nosotros.
ALBERTO DURERO
Museo la Pasión (Valladolid)

«La exaltación de la belleza» es el título de la obra que se expone de Durero, ofreciendo un punto de vista moderno del hecho artístico: la idea de que la obra de arte es resultado de una creación libre y superior a las tradiciones y a las normas, fruto de una riqueza innata y de una profundidad de propósito que va más allá de la simple representación de las formas.

Alberto Durero es uno de los artistas más famosos del Renacimiento alemán. En su producción abundan pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte.

Nació el 21 de mayo de 1471 en Nüremberg, Alemania. Era hijo de Alberto Durero el Viejo y Barbara Holfer. La pareja tuvo dieciocho hijos, pero solo tres lograron sobrevivir. Su padre, un orfebre húngaro, fue su primer maestro, enseñándole el oficio de orfebre y joyero.



Tras trabajar con él durante un periodo de tiempo, el joven Durero se interesó más por la pintura. El padre accedió a los deseos del hijo y en 1486 ingresó en el taller de Michael Wolgemut, el principal productor de retablos, como aprendiz de pintor y diseñador de grabados.

Allí permaneció cuatro años, llegando a superar la calidad artística de su maestro. Después, realizó un viaje de estudios para ampliar su formación y conocer a otros artistas. Fue a  Colmar con la intención de entrar en el taller del pintor y grabador alemán Martin Schongauer, pero el maestro había fallecido. Se dirigió a Basilea y a Estrasburgo, donde realizó ilustraciones para varias publicaciones.



En estos años, su arte refleja una enorme calidad en el trazado del dibujo y una minuciosa observación del detalle. Finalmente, regresó a Nüremberg en 1494, ya que sus padres habían concertado su enlace con Agnes Frey. El matrimonio le aportó el dinero necesario para crear su propio estudio Nüremberg.  

Ese mismo año marchó a Italia y visitó Venecia, conoció la obra de Bellini, Mantenga y Pollaiuolo. El viaje duró dos años, pintó castillos, paisajes y panorámicas, apuntes que después empleará en sus obras.

El artista se había formado en un entorno influido por la escuela flamenca y la tradición gótica alemana. Pero su viaje a Italia le permitió asimilar los postulados artísticos del Renacimiento italiano despertando su interés por la geometría y las proporciones matemáticas.


Durero ha sido uno de los primeros en introducir el concepto de la propiedad intelectual, trasladando la atención de la práctica artesanal a la actitud, y transformando, de hecho, su taller en un auténtico laboratorio de investigación, un centro de creación de ideas, de experimentación y elaboración técnica, donde el  trabajo se enfocaba en la idea misma, no en el resultado, con la intención de priorizar el papel del artista. G.A. Redacción

lunes, 23 de junio de 2014

Venecia,  siempre enigmática, podría ser el título de nuestro artículo de hoy para el blog de la revista Gal-Art, ya que a través de Marco Ortolan, pintor argentino afincado en la capital del Veneto, el espectador el equilibrio perfecto entre las tradicionales imágenes de la Serenissima, y los bellos y a su vez extravagantes disfraces de Carnaval, que le han dado fama universal.

Esperamos que al lector de este blog le guste este artículo, publicado en pleno verano, pero que sin duda, nos retorna a la magia y hechizo de una de las tradiciones más populares del invierno.

Marco Ortolan es un artista argentino, nacido en Buenos Aires y la colección de pintura dedicada a Venecia, la presentó en el Centro Cultural de Borges con una gran aceptación por parte de crítica y público. Ortolan es la fuerza expresiva convertida en color. Es un huracán cromático, ventolera desatada, temporal constante, tromba creadora, galerna de luz, tifón de ritmo, rayo que rompe y rasga. Es impulso y garra, violencia y sentido pictórico, energía y paz. Y en el vórtice creacional, en el centro de este maremágnum de impulsos, se encuentra este artista, supremo hacedor del color y de la forma, imponiendo orden, estructurando todas las fuerzas que en él coinciden. Y el resultado es una obra única.






Es la encarnación de la luz de cualquier parte europea, heredero acrecentador de una cultura que creó una filosofía, una forma de entender la vida, de vivir, yace en él. Ha recogido la antorcha del pasado, la ha avivado con el estudio de los clásicos, ha sabido infundirle las esencias de la luminosidad más pura y el resultado en su pintura.









Sus obras tienen el argumento de las emociones íntimas y serenas. Y no le basta con la figura, no le es suficiente con todo lo que expresa a través de la plasmación del cuerpo y el alma femenina; añade como complemento lógico y demostrativo de su capacidad, el ambiente, la atmósfera que envuelve su figura, sea mar o jardín, sea viento o brisa.






Lógico es su éxito; su mensaje llega a culturas muy diferentes, desde Argentina a todas las partes del mundo, impactando siempre al espectador. Y es que cuando se pinta de verdad, cuando se sabe expresar el sentimiento con claridad pictórica, el camino se hace fácil. El éxito se lo gana a pulso día tras día y por encima de todo, Ortolan es un comunicador nato. A través de la pintura llega a públicos muy diversos y amplios, de culturas muy diferentes, y hasta dispares. Se puede ser buen pintor, magnífico pintor, pero es ya más difícil ser un gran comunicador. Al mismo nivel se encuentran en él la calidad pictórica y la capacidad comunicadora. Ello significa el éxito y a su vez se impone una servidumbre, que es la entrega. Pero tampoco esto es un problema para él, puesto que Ortolán es un trabajador infatigable, diría que inagotable.



Ha creado un estilo, una forma, y múltiples son sus seguidores, sus imitadores y plagiarios. Me divierte, me sorprende por la frescura de la que hacen gala, ver como serán muchos los que le imiten y que puedan exponer obras parecidas pero carentes de alma. Es tratar de entrar a saco en la obra ajena. Me place, haber conocido a Marco Ortolan en la faceta artística, demuestra que su trabajo es más que pintura, es como la arquitectura de la paleta, como la base del sólido dibujo, como el posicionamiento de la figura, en definitiva, es una realidad creada en materia y una imagen imposible de olvidar.

Venecia es bella, pero con estas pinturas se vuelve más atractiva.
Mario Nicolás

lunes, 2 de junio de 2014

Iniciamos el mes de junio con un artículo dedicado 
a la pintura acuática de Erik Zener. Una obra que "engaña" a la vista, 
puesto que cualquiera puede pensar que se trata de fotografía, 
cuando en realidad es una magnífica pintura realista.

Aparecida en un reciente número de Gal-Art, y en la sección "El ojo avizor" esta obra permite disfrutar de una magnífica técnica, 
y de una temática muy relajante, que además nos invita a estado de felicidad.


ERIK ZENER Y EL ENTORNO ACUÁTICO




El agua, ese elemento incoloro, inodoro e insípido, fuente de vida y bienestar,  sirve de inspiración  para el realismo de Erik Zener,  a través de una obra,  donde la mirada del espectador,  se complace en contemplar la sensación de alivio y libertad,  que representa el hecho de zambullirse en el mundo acuático, para la realización de nuestras vidas. Suspendidos en un universo vulnerable representado por  el mar,  un lago o una piscina, podemos sentir una la balsámica sensación de abandono temporal de nuestro mundo “de arriba”.






Desde hace varios años, su perspectiva del agua,  ha dejado en gran medida de mostrar un enfoque emocional ambiguo. En lugar de ser testigo,  Zener  prefiere introducir al individuo en su redentor entorno acuático,  de un modo  subjetivo teniendo en cuenta las intenciones de los sujetos, y haciendo caso omiso a la representación de la figura tradicional en la historia del arte, que suele ser de forma neutral, o sombría habiendo entre las dos, una delgada línea de ambigüedad.


Para el artista, es un reto agradable capturar ese estado de felicidad del ser humano en la pintura, y de asumir el estigma de imágenes prosaicas, a fin de huir de esa  historia de tormento que en buena parte lleva de por sí la historia del arte, en gran medida, procedente del mismo artista, y que muchos suelen reflejar en sus obras, lo que indirectamente también atormenta a al espectador.

Otra de las características de su obra son las burbujas, en constante aumento y movimiento. Representan el dejarse llevar a través de los sueños y los recuerdos, para retornar a la superficie, es decir a la realidad, a través de un del fluir de sentimientos.





A partir de un ambiente cálido, ese universo oscuro y acuoso en el que se suspenden, sin aliento los personajes de las obras de Eric Zener, hace advertir al espectador que  algo inconsciente está fuera de nuestro “hogar temporal”: el mundo acuático.  Una vez fuera de ese santuario, es hora de volver a tener la primera respiración;  hay que rendir pleitesía a nuestro anfitrión mortal.

El ojo avizor

lunes, 19 de mayo de 2014

El tema de esta semana de nuestro blog, lo dedicamos a una joven artista, cuya forma de expresar su obra puede resumirse en una palabra: impactante.

Pero sería caer en la realidad si sólo pudiera definirse su trabajo en unas cuantas letras. Hay mucho más. Hay una labor continuada, elaborada, a conciencia, y sin indiferencias para el espectador.

Este artículo apareció publicado en el número 345 
Noviembre-Diciembre 2013, dentro de la sección El Ojo Avizor. 




Nacida en Washington DC en 1986, tuvo la oportunidad de trabajar como pasante de prensa en el Capitolio durante la escuela secundaria y la universidad donde se graduó en ciencias políticas. Más tarde trabajó como periodista en la campaña de Obama. A los veinticinco años y después de ser parte del equipo del actual presidente de los Estados Unidos, la joven artista decidió dar un  giro a su vida para mostrar al mundo su visión. Viviendo inmersa en el mundo político y de relaciones públicas, la joven puedo ver que todo lo que llega al público ha sido sacado del contexto original y reformulado por alguien para que pueda ser percibido de cierta forma. Así Alexa encuentra un motivo para dejar de pronto un empleo que cualquiera moriría por tener, y decide reformular la realidad y presentársela al mundo.



Cuando uno ve las imágenes de su obra, lo primero que piensa es «nada especial, debe de ser PhotoShop» Pero Alexa Meade es una artista que piensa completamente al revés. La inmensa mayoría de los artistas usan las pinturas para crear retratos de personas sobre lienzos, mientras que Alexa aplica los acrílicos sobre las personas y así las hace parecer como si fueran un cuadro.

El uso innovador que Meade hace de la pintura en superficies de tres dimensiones, es increíble y hace dudar al espectador de si serán reales o no, pero lo son, son pinturas vivas. Inventa una nueva técnica al trasformar personas de verdad en retratos y no al revés. 






El resultado es una obra que merece, una, dos y hasta tres miradas, y en cada una de ellas aumentarán tus dudas. El trabajo fusiona instalación, pintura performance, fotografía y video arte. Así es difícil saber si es una persona trasformada en pintura, una pintura convertida en persona, una fotografía unida a una pintura, en fin, son muchas las posibilidades que el trabajo de Meade te puede regalar y todas ellas son brillantes.







En su trabajo actual, construye y luego realiza una fotografía. Construye una efímera instalación que cuenta con un montón de objetos y modelos en vivo que va cubriendo con capas de pintura acrílica. Pinta las superficies de los seres humanos y de la arquitectura de la instalación con el fin de fundir el tema  desde el primer plano al plano de fondo y crear un plano continuo. Presenta un retrato efímero en las instalaciones en vivo, de forma interactiva así como las fotografías de estas experiencias. El secreto está en que la artista pinta sus modelos con una máscara de pintura, ocultando sus cuerpos mientras los expone. La segunda capa convierte el modelo en una imagen en dos dimensiones. Las personas toman la forma de un objeto de arte, siendo una especie de representación de ellos mismos. 


En lugar de crear imágenes en un lienzo plano, Alexa Meade crea sus obras de representación directa pintando sobre la parte externa, la superficie de los objetos físicos y personas reales. Al fotografiar, la pintura figurativa y el sujeto al que se hace referencia parecen ser uno y el mismo en el espacio en tres dimensiones de sus escenas pintadas, que se convierte ópticamente, en un plano comprimido en dos dimensiones.

Alexa Meade está representada por Irvine contemporáneo en Washington, DC y su arte ha sido exhibido en la galería Postmasters en Nueva York, Galería Piscina en Berlín, y la Galería Saatchi de Londres. Su obra está en colecciones privadas en Nueva York, Los Ángeles, Berlín, Londres, París, Viena, Roma, Sao Paolo y Tokio. Alexa Meade se ha publicado en The Washington Post, The London Telegraph, The Guardian, La Repubblica, El Mundo, CNN, The Today Show, PBS, Al Jazeera en Inglés, Nippon Television, TV Globo, Arte diario, NY Arts Magazine, American Contemporáneo Revista de artes, y la revista Juxtapoz. El ojo avizor

miércoles, 30 de abril de 2014

El artículo de fondo de hoy, está dedicado a Ray Caesar. Un artista enigmático, sugerente, no exento de cierta morbosidad, quien a través de una plasmación de la mujer, elegante, atrevida, sensual, y glamurosa, 
invita al espectador a realizar un viaje al interior de sus deseos, anhelos y alguna que otra perversión.

El artículo,  fue publicado el número 346, correspondiente a
 Enero-Febrero de la revista Gal-Art.




La obra de Ray Caesar, es de una imaginación extraordinaria, acompañada por una técnica perfecta que, sorprende por la creación de un universo surrealista tan inquietante como hermoso, de imágenes enigmáticas, tan futuristas o decadentes como delicadas y siniestras, donde los diferentes estilos, texturas y clásica ambientación están exquisitamente conjugados, y donde la aparente inocencia de sus jóvenes personajes -reflejo de los oscuros rincones del alma humana- se convierte en perturbadora sensualidad.»



Si hay algo en lo que todos podremos coincidir, es en que Ray Caesar es uno de los mejores y más inclasificables artistas actuales, un magnífico creador de espacios y figuras, excéntricas, es cierto, y un inagotable provocador. Es como muchos de los grandes innovadores de la pintura u otras artes gráficas, un artista que no te dejan indiferente: sus obras digitales, o te gustan al instante, o te disgustan inmediatamente, no hay término intermedio. 


Ni que decir tiene que a mí, en cuanto supe de él por un comentario que dejaron en una de las entradas de música y vino.com me encantó. De su biografía, os doy algunos datos: nació en Londres en 1958; a los pocos años su familia se traslado a Canadá en donde empezó a estudiar Artes Gráficas en el Ontario College of Art & Design. Actualmente, sigue residiendo allí, en compañía de su mujer Jane y una mascota de nombre Bonnie, un extraño y poco habitual animal de compañía: un coyote.


Tuvo trabajos siempre relacionados con su especialización, el diseño, como por ejemplo en un estudio de arquitectura del que no guarda buenos recuerdos (de sus diseños, dijo, salieron edificios feísimos), en una escuela de Arte y Oficio y en una empresa de efectos especiales para cine y TV, GVFX.

De este último trabajo y gracias a sus brillantes diseños y novedosos conceptos visuales, la serie de ciencia ficción Total Recall basada en la novela de Philip K. Dick «Do Androids Dream of Electric Sheep?» (que también sirvió como guión para Blade Runner), fue nominada a los premios Emmy, Gemini y Monitor.

Compaginaba este trabajo con otro de índole menos frívola: fue fotógrafo durante 17 años en The Hospital for Sick Children de Toronto, retratando las reconstrucciones quirúrgicas de niños que habían sufrido accidentes o actos violentos. Esta etapa de su vida lo marcaría absolutamente, influyendo de forma clara en toda su obra gráfica.

Sus obras son totalmente digitales, usando modelos de diseños en 3D para manipularlas mediante un software que va incorporando texturas y formas, iluminaciones, sombras y reflejos, llegar a un resultado final de increíble realismo y maravillosa belleza plástica.

Su complejo mundo artístico lo empezó compartiendo con un grupo reducido de creadores de idéntica excentricidad y similar gusto por la provocación: la actriz, bailarina y modelo erótico bur-lesca Dita Von Teese, el cantante Marilyn Manson, la escritora y poetisa Rebecca Cook y otros artistas gráficos de idénticas inquietudes como Karen Preston, Almacan, Mark Ryden o Miriam Castillo.


Sus obras, todas ellas muy cotizadas y de complicada adquisición (al menos los originales), es una muestra extraordinaria de perfección técnica, surrealismo extremo, hermosura extraña e inquietante, decadencia mezclada con modernidad exacerbada, y perturbadora sensualidad.

Sus imágenes son técnicamente perfectas, muy elaboradas y meditadas, con mezclas de humanos con monstruos mutantes o insectos de rasgos y delicados coloridos, enigmáticos, todo ello muy emparentado con los iconos más famosos de la cultura pop.

Ray Caesar sólo exponen en las mejores galerías de arte surrealista del mundo o en la prestigiosa revista cultural Juxta-poz, especializada en obras de autores de marcado estilo oscuro y, tal vez, siniestro. Alfredo Webmaster

miércoles, 23 de abril de 2014

Entre los meses de Octubre de 2013 a Febrero de 2014, el Museo Picasso de Málaga dedicó una exposición homenaje a Hilma af Klint, pionera de la abstracción.

La revista Gal-Art se hizo eco de este acontecimiento, publicando un artículo al respecto en uno de sus pasados números. 







Hilma af Klint (1862-1944), pionera de la abstracción es la mayor exposición dedicada hasta el momento. Tras pasar por museos tan prestigiosos como el Moderna Museet de Estocolmo (donde ha recibido 185.000 visitas) y el Hamburger Bahnhof de Berlín, llega al Museo Picasso Málaga para presentar en nuestro país la obra de esta artista insólita, a través de más de 200 obras que sintetizan su compleja, consistente y radical trayectoria.













Hilma af Klint atrapada por el vivo cromatismo de su obra, por el equilibrio en sus composiciones, a menudo geométricas, y por el formato monumental de muchas de sus pinturas, a través de una abstracción prácticamente inexplorada a comienzos del siglo XX, su trabajo se compromete con representar la conexión entre lo espiritual y lo material, el micro y el macrocosmos, la luz y la oscuridad, lo femenino y lo masculino. Para ello, Hilma af Klint utiliza un delicado simbolismo pleno de referencias y significados que buscan guiar al espectador hacia una suerte de revelación.






La obra de Hilma af Klint es el fruto de su sólida formación artística, de la fuerte personalidad creativa de su autora y de su incansable inquietud espiritual. Y también es reflejo de una época, de un contexto social  muy concreto que coincide con el cambio de siglo, momento en el que Occidente se asombra ante avances científicos que evidencian que hay algo más allá de lo tangible, como los rayos X y las ondas electromagnéticas. Se trata asimismo de un momento en el que se hacen accesibles al gran público las traducciones de textos sagrados de otras creencias, lo que da lugar a corrientes de historicismo, relativismo, y en ocasiones agnosticismo.  En este ambiente de inquietud intelectual – compartida y difundida por escritores, pensadores y filósofos – se explora el ocultismo, la teosofía, o la antroposofía de Rudolf Steiner,, que pretenden dar respuesta a los interrogantes que los nuevos tiempos traen.





Al contrario que lo que sucede con la obra de Wassily Kandisky, Piet Mondrian o Kazimir Malevich, considerados por la historia académica del arte los pioneros de la abstracción, la  mayoría de estas obras nunca llegaron a exponerse mientras vivió Hilma af Klint, quien dejó escrito en su última voluntad que sus trabajos abstractos no debían mostrarse hasta veinte años después de su muerte, pues estaba convencida de que no serían comprendidos hasta entonces. Cerca de un siglo después, Hilma af Klint. Pionera de la abstracción descubre al público la figura de esta artista excepcional. La exposición es el resultado de una intensa investigación a través del conjunto de su trabajo -su legado supera las 1.000 obras-, de sus 125 cuadernos de notas, de abrir cajas que llevaban décadas cerradas.