miércoles, 1 de abril de 2015



UN NUEVO VOLUMEN EN PREPARACIÓN
MUJERES CON ARTE

Mujeres con arte... en el siglo XXI es el título de esta obra donde podrán participar todas aquellas pintoras, esculturas, grabadoras, dibujantes, etc., que quieran mostrar su imaginación, su técnica y por supuesto su creatividad en el siempre apasionante y a la vez complejo mundo del arte.
Un volumen que será publicado con la calidad y profesionalidad a la que la editorial de la misma tiene acostumbrados a sus suscriptores y lectores, con más de 30 años en el mercado, siendo el magazine decano de todas las publicaciones que sobre arte existen en España.

Toda mujer artista que desee participar en el mismo, sólo tiene que contactar directamente con la dirección de la revista, cuyos datos se facilitan a continuación:

REVISTA GAL-ART
C/Armonía, 14
44596 La Fresneda (Teruel)
Tel. 978.85.45.50 – 639.42.11.78



El artículo de esta semana lo dedicamos a las mujeres fotógrafas. A las féminas que con profesionalidad, pero también sensibilidad, 
captan  las imágenes a través de la razón, el corazón y el espíritu.

Un artículo publicado en uno de los números de la revista Gal-Art de mediados de 2014

MULIERES VIDENTIS

Cada vez más utilizamos las imágenes para expresarnos y para relacionarnos entre nosotros. El lenguaje visual está ganando terreno en nuestras prácticas cotidianas y se está convirtiendo en forma de comunicación prevalente. Las posibilidades técnicas que tenemos a nuestro alcance para crear, reproducir y transmitir imágenes a través de medios audiovisuales y soportes multimedia, cada vez más asequibles y amigables, nos están convirtiendo en productores y consumidores compulsivos de fotografías y videogramas. Cada vez más, aprendemos lo que conocemos a través de las imágenes.



Para describir este fenómeno, el filósofo y sociólogo italiano Giovanni Sartori acuñó en
1997 el término homo videns. Según su fascinante teoría, la humanidad habría entrado en una nueva era, en la cual el lenguaje perceptivo por imágenes habría substituido el lenguaje conceptual fundado esencialmente en la palabra. Este predominio de la imagen sobre la palabra estaría llevando a cabo una verdadera mutación genética del ser humano.
Dicha mutación nos estaría convirtiendo progresivamente, del antiguo homo sapiens, producto de una secular cultura escrita, en un nuevo homo videns, producto de una cultura esencialmente visual.





Según la teoría de Sartori, los hombres y las mujeres que vivimos en el siglo XXI formaríamos parte de una nueva especie, típica de una nueva edad histórica, la del homo videns. En este post propongo que nos apropiemos de esta definición, que la robemos, y que la utilicemos como clave interpretativa de nuestro tiempo; dilatando su alcance semántico y simbólico hasta incluso romper sus límites originales. Lo que vamos a hacer, por lo tanto, es liberar esta definición de su connotación estrictamente científica y declinarla al femenino, para que podamos hablar no sólo de «homo videns» sino también de «mulier videns».


Partiendo de esta revisión del concepto de homo  videns de Sartori, lo que se expone a continuación es un diálogo visual entre cinco mulieres videntis: cinco miradas fotográficas femeninas del siglo XXI, que están interpretando el mundo actual desde una perspectiva muy personal. Cinco artistas, de edades diferentes y con trayectorias diferentes, que están desarrollando en estos años un discurso visual de gran calidad, con resultados estéticos y poéticos, en mi opinión, excelentes. Buena visión.

Por orden de imágenes insertadas,
Anna Di Prospero, nacida en Roma en 1987, es la fotógrafa revelación del panorama artístico italiano de los últimos años; la francesa Maia Flore (1988), la considero una de las jóvenes fotógrafas actualmente más interesantes; admiro a María Sánchez (Ávila, 1977) por la profundidad de su poética de la desaparición, desarrollada a través de una economía de recursos visuales extrema, casi austera;  Irene Cruz (Madrid, 1987) pertenece a la así llamada Generación Y (la de los nacidos en las décadas de los ochenta y noventa); y Karina Beltrán (Tenerife, 1968), su inicial formación pictórica sigue influyendo en su mirada fotográfica y a menudo se hace patente en su dibujos, pinturas y obras híbridas en las que las técnicas se confunden en un diálogo plástico constante y complejo. Mario Nicolás

martes, 17 de marzo de 2015

Un nuevo artículo para nuestro blog, como siempre, extraído de uno de los últimos números de la revista Gal-Art.

Un merecido reconocimiento a un singular pintor y dibujante.


HOMENAJE A JOAN BARBERÀ

A finales del 2013 nos dejó un artista de gran sensibilidad, meticuloso, preciso, perfeccionista, irónico, todo un ejemplo de fuerza y superación vital, una persona integral tanto en su forma de vivir como en la de trabajar. No era artista por formación, sino que fundamentalmente lo era por vocación por las artes en general y plásticas en particular. Pintor de origen, excelente y distinguido grabador en el arte más importante de su vida.

Nacido en el 1927 su trayectoria ha sido fértil y larga. Ha trabajado en todos los campos: en el del grabado, la pintura, el dibujo, la bibliofilia, la edición de libros... es decir, un claro sentir por todo aquello que son las artes en papel y esta concepción global del arte. Fue nombrado miembro académico en el 2002 para la Real Academia Catalana de las Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona.


Presenta una obra rigorosa, virtuosa, profunda con gran sensibilidad que denota sus conocimientos técnicos al servicio de una intensa creatividad. Conocedor del estilo clásico, evolucionaba hacia un estilo personal propio, de formas y colores, estructuras y significaciones. En efecto, el gran conocimiento que tiene de las diferentes técnicas gráficas hace que de sus obras emerja una calidad matérica difícil de igualar. Barbarà es como un alquimista, que descubre nuevas fórmulas y métodos en aras de transformar la materia. Tanto sus veladuras como los pigmentos y collages contribuyen a hacer posible un todo unificado, sereno y coherente. Su buen hacer queda latente en sus pinturas de bodegones, en grabados como la serie «Negre sobre Negre» o los de la temática de la antigua Grecia y en sus libros de Bibliófilo: «De París a Olot» o de «Eivïssa, Esguard sobre les Pitíuses».


Nos dejó durante su retrospectiva dedicada a la Mediterránea en el Museo de Montserrat, presente en la sala Pere Daura, comisariada por su hijo Tristán Barbarà y Francesc Miralles. Exposición itinerante e internacional, está prevista que vaya a Francia e Inglaterra: al Museo Goya de Castres, la National Gallery de London y la Bibliothèque Nationale de France. La muestra tiene como fiel conductor la temática de la Mediterránea, seguramente su gran pasión, la naturaleza en sí: paisajes, montañas, árboles, arquitectura y personajes.



Nacido en un momento clave de la historia del arte en Cataluña. Con 16 años inauguró ya su primera exposición en una sala de Sarria cuando corría el año 1943, junto con nombres reconocidos como Joan Ponç y Arnau Puig y todos aquellos que son la antesala de los miembros de Dau al Set. Empezó trabajando en Barcelona, su ciudad natal, en el taller de Francesc Mèlich. Posteriormente al igual que los artistas Modest Cuixart y Antoni Tàpies en 1956 recibió oportunamente una beca del Instituto Francés de Barcelona y marchó a París a trabajar en varios talleres calcográficos. Esta etapa fue su cuna de aprendizaje, donde vivió intensamente la relación con el mundo de los artistas de las vanguardias y aprendió y profundizó en todas las técnicas del campo del grabado. 




Lo hizo en los mejores talleres posibles de la época: en el taller de Georges Leblanc y en el de Roger Lacourriere. Luego creó junto a Lluís Bracons el Atèlier de Recherches Plàstiques et Téchniques Calcographiques. En 1966 el editor Gustavo Gili lo llamó para que llevara su Taller de Grabados. Más tarde sería Maeght quién solicitaría su sabiduría hasta que en el 1973 se trasladó a su definitivo taller propio, el Taller 46 Barbarà, donde los artistas que van a crear allí, no encuentran límites, pudiendo realizar desde grabados para libros para bibliófilos hasta obras de dos metros de dimensión. El taller continua vigente y perdura con sus tres hijos Virgili, Tristán e Isolda y sus tres nietos Pau, Guifré y Om.



La mezcla de síntesis de artesano y artista de Barbarà, unido a lo que aprendió, profundizó, experimentó y convirtió en un ilustre el proceso del grabado, propició que muchos de los artistas contemporáneos de inclinaciones más diversas requirieran su colaboración: Miró, Beuys, Cuixart, Picasso, Chillida, Dalí, Chagall, Matisse, Mason, Hartung, Fontana, Vasarely, Saura, Ponç, Tapiès, Barceló o Plensa, por citar algunos. Esta relación fue posible por sus conocimientos, por su entusiasmo y humildad, porque supo plasmar y tratar la idea del artista en una plancha para ser estampada y crear un grabado, una obra de arte. G.A.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Que una mujer retrate a mujeres no es para nada habitual, ya que en la mayoría de ocasiones, los hombres son los que han asumido ese rol dentro del arte. No obstante, a lo largo del siglo XX, las féminas fueron tomando poco a poco las riendas de pintar mujeres, y en verdad que resulta de lo más aleccionador, contemplar como la artista retrata a la mujer.

Melisa Forman es un claro ejemplo de lo que se acaba de mencionar. Sin embargo, juzgue el lector si la visión que expone de la mujer, se aviene o no a los cánones establecidos por los hombres.

Como siempre, este es uno de los artículos de fondo aparecidos en un reciente número de nuestra revista GAL-ART









Melissa Forman creció en Uniontown, Ohio, una pequeña comunidad cercana a Akron. Por entonces Uniontown era principalmente una comunidad agrícola con unas pocas zonas construidas. Como tal, ello proporcionó a Ms. Forman amplias y tranquilas vistas. Había también allí una numerosa población Amish con frecuentes viajes a caballo y calesa.















“Pasé la mayoría de mi infancia en el exterior. Mi hermana y yo solíamos salir por la mañana y solamente regresábamos a casa para comer o cuando nuestra madre nos llamaba por los campos. Montábamos en nuestras bicicletas por cualquier sitio o tomábamos caminos hacia nuevos e interesantes lugares. Siempre he amado la naturaleza y pienso que aquello es en parte el motivo. 









Deseaba y sigo deseando estar al aire libre como una chiquilla. Definitivamente creo que aquello ha inspirado mi forma de hacer arte. La Naturaleza siempre me ha interesado e inspirado para hacer bellas cosas. Desde niña fui muy tímida y crear era mi manera de comunicarme con el mundo. Siempre se me ha dado mejor hablar con imágenes.” Melissa Forman.

Ms. Forman ha dibujado y pintado desde los catorce años. Asistió al Colegio de Arte y Diseño de Columbia, y se graduó con una Licenciatura en Bellas Artes en 2002. En la actualidad vive en Cleveland, Ohio,  donde trabaja.












Con el tiempo Melissa Forman se sintió fascinada por todas las creaciones Disney. Por entonces tenía sueños de convertirse en animadora. Más tarde pasó a “Calvin and Hobbes” y después a las ilustraciones de fantasía y horror de John Singer Sargent. Actualmente se inspira en fotografías de moda, en trabajos surrealistas de arte pop así como en el arte renacentista.

“Siempre me han gustado dibujar gente o personajes y representarles en muy diferentes aspectos.” 










Ms. Forman actualmente pasa sus días trabajando como ilustradora comercial y sus noches creando un rico mundo de color, textura y composición. El mundo natural a menudo le  proporciona un variado telón para sus por naturaleza melancólicas damas.

La mayor parte de sus temas son retratos femeninos. Su serie “She Who” presenta a muchas de estas mujeres en composiciones en el bosque.

martes, 6 de enero de 2015


El blog de la Revista Gal-Art inicia su andadura por el 2015, con un artículo dedicado a la fotografía, y concretamente a un aspecto poco habitual en este ámbito: las marinas, y que fue publicado en la sección 
FLASH PARA UN LIENZO

Hermosas y bucólicas imágenes que nos invitan a navegar por las
 realidades de la imaginación, y los senderos del ensueño, deseando todo lo mejor para este 2015 recién iniciado.




El mar y el cielo, uno en lo alto, el otro abajo, siempre aquí separados y allá, en la lejanía, siempre unidos. Nada tan versátil, tan cambiante, tan polícromo como estos dos compañeros. El cielo manda: ayer, nubarrones oscuros, cárdenos, hoy, azul tranquilo, sin fisuras, luego celajes blancos, más tarde rojos o amarillos que el sol ya se va, después morados, violetas…y por fin, negro…, pero ya salió la luna. 







Y el mar obediente, a veces, va siguiendo  los cambios de su caprichoso compañero, pero otras se muestra travieso y juega a los contrastes. Para un espectador, este juego de luz y color es una de las imágenes más bellas que nos ofrece la Naturaleza, pero para un pintor es además, uno de los grandes retos del que sólo salen airosos los mejores. 







El mar ofrece al artista muchas más posibilidades: playas de dorada o blanca arena, acantilados rocosos o plenos de vegetación, barcas de pescadores con sus relucientes colores, o varadas y envejecidas…Los que sois aficionados al arte, con seguridad  podéis completar esta lista, sin olvidar las ciudades o pueblos que baña.









Para los que como quien escribe estas letras nacieron tierra adentro, el mar siempre ejerce fascinación y espectáculo. Para los que han nacido en sus orillas, el mar es su hogar y si se alejan, lo añorarán por siempre. Así lo cantaba Alberti en sus poemas “Marinero en Tierra”






El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá?
Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire su lamento:
“¡Ay mi blusa marinera!
Siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera”.

Rafael Alberti

miércoles, 10 de diciembre de 2014


LA REVISTA GAL-ART 
DESEA A SUS LECTORES Y AMIGOS 
¡¡¡ UNAS MUY FELICES FIESTAS !!! 

¡ Y UN PRÓSPERO 
Y TAMBIÉN FELIZ 2015 !

La revista Gal-Art dedicó en uno de sus recientes números, un magnífico reportaje dedicado a uno de los grabadores más innovadores que ha tenido el mundo del arre GIAMBATTISTA PIRANESI.

Reproducimos a continuación el mismo, para deleite del lector y del amante del arte.


GIAMBATTISTA PIRANESI
EL GENIO EN SU MÁXIMO ESPLENDOR

Giambattista Piranesi (Venecia, 1720 - Roma, 1778), anticipó con sus grabados el papel de los arquitectos y diseñadores de la actualidad convirtiéndose en uno de los principales dibujantes de todos los tiempos y sin duda el grabador de cobre más famoso del siglo XVIII. Llegó a Roma a la edad de veinte años en el séquito del embajador de Venecia en los Estados Pontificios. Los vestigios de su historia milenaria le fascinaron desde el primer momento. Con el buril de grabador se propuso inmortalizarlas y de alguna manera proponerlos a sus contemporáneos como modelo a seguir, como canon perenne. 



Piranesi tuvo su primera formación como grabador en el taller de Giuseppe Vasi y fue en 1743 cuando realizó su Prima parte di architetture e prospettive. Fijó para siempre su proyecto artístico vital de exaltar la magnificencia de Roma a través de las docenas de estampas que más tarde se difundirían por toda Europa. Un año después estableció su residencia en Roma.







Una de las primeras y más renombradas colecciones de aguafuertes de Piranesi fueron sus Prisiones (Carceri d'Invenzione, 1745-1760), donde transformó las ruinas romanas en fantásticos y desmesurados calabozos dominados por enormes y oscuros pasadizos, empinadas escaleras a increíbles alturas y extrañas galerías que no conducen a ninguna parte. Estos grabados ejercieron una enorme influencia en el romanticismo del siglo XIX, jugando también un destacado papel en el desarrollo, ya en el siglo XX, del surrealismo e incluso en los decorados para el cine de terror.






Con respecto a sus Vedute (Vistas), especialmente las de Roma, sus interpretaciones de antiguos monumentos romanos supusieron una importante contribución para la formación y el desarrollo del neoclasicismo. En estos grabados se incluían imágenes fidedignas y exactas de las ruinas existentes, al igual que reproducciones imaginarias de antiguos edificios en las que la alteración de la escala y la yuxtaposición de elementos contribuyen a realzar el carácter de grandiosidad de los mismos. 


Santiago Amón, en 1978 comentó sobre su obra: «Haya o no un arte de siempre, es lo cierto que los grabados de Piranesi adquieren, contemplados desde el hoy, una dimensión que en sus días tal vez no tuvieron. A la luz de ciertas tendencias (o tendenzas) al uso (y ello muy al margen del consabido debate en torno al concepto de belleza eterna); la figura de Piranesi se nos hace descollante en igual medida media, posiblemente, en que se agigantan sus visiones sobre la ciudad misma (¡y era nada menos que la Ciudad Eterna!) de la que tomaron referencia y estímulo. «En él -ha dejado certeramente escrito Charles Blanc- todo es solemne hasta el énfasis, exagerado hasta lo terrible. Por él, los antiguos monumentos de Roma son más imponentes en la imagen que en la realidad»...





En la última etapa de su vida (1777 y 1778), se trasladó junto con su hijo Francesco a Paestum para estudiar los templos dóricos arcaicos que tanta curiosidad suscitaban debido a su singularidad. Nos encontramos ante una especie de testamento espiritual: Piranesi se despidió (1778 fue el año de su muerte) mostrando la abundancia de efectos sublimes que podían alumbrar las representaciones de las construcciones de la magna Grecia.




Piranesi captó y fantaseó la estratificación de vestigios sobre la que se sustenta esta ciudad única, ejemplo de conservación no conservada, de una urbe histórica que se resiste a ser parque temático bajo la invasión turística, de un patrimonio arquitectónico en el que la gente vive y pena respetándolo sin adorarlo, conservándolo en lo posible, modificándolo con tino colectivo, anónimo y espontáneo. Mario Nicolás